El equipo CD11 de estudiantes de Inmunología en el 2º del Grado de Biomedicina básica y Experimental de la Universidad de Sevilla, ha trabajado sobre los anticuerpos monoclonales y su uso en la inmunoterapia del cáncer y nos ha dejado un material gráfico espectacular.
En estas imágenes recogen un breve trabajo de investigación acerca de los anticuerpos monoclonales y sus aplicaciones en inmunoterapia contra el cáncer. Los anticuerpos monoclonales son proteínas diseñadas en el laboratorio para unirse específicamente a una diana de nuestro cuerpo. Se llaman así porque son copias idénticas procedentes de una única célula inmuntaria. Estos son utilizados en la clínica a través de diferentes estrategias no sólo para combatir el cáncer, sino también alergia, enfermedades autoinmunitarias, infecciosas, etc. Los principales mecanismos son: bloqueo de receptores de crecimiento, citotoxicidad dependiente de anticuerpos, anticuerpos biespecíficos, citotoxicidad dependiente del complemento, presentación cruzada de antígenos por células dendríticas, bloqueo de chekpoints inmunitarios y anticuerpos conjugados. En la actualidad existen múltiples fármacos distintos, algunos ya forman parte de tratamientos en clínica, otros aún están en fases tempranas de ensayos clínicos. Estos se recogen en la tabla final.

- Imagen 1: Portada del trabajo de investigación acerca de los anticuerpos monoclonales y sus aplicaciones en inmunoterapia contra el cáncer.

- Imagen 2: Los anticuerpos monoclonales son proteínas diseñadas en el laboratorio que se unen específicamente a una diana de nuestro cuerpo. Se llaman así porque son copias idénticas procedentes de una única célula inmuntaria.

- Imagen 3: Los anticuerpos monoclonales pueden usarse, por ejemplo, para bloquear receptores de crecimiento. Las células tumorales, sin estas señales, no se dividen bien, dificultando así el progreso de la enfermedad. También, se pueden usar los anticuerpos para que «marquen» a la célula tumoral, e indiquen a linfocitos qué célula atacar.

- Imagen 4: Los anticuerpos biespecíficos tienen dos regiones variables distintas, es decir, se pueden unir a dos cosas. Si se unen a un linfocito de las defensas, y a una célula tumoral, fuerzan su proximidad y consiguen que el linfocito neutralice a la célula cancerosa.

- Imagen 5: Los anticuerpos monoclonales también pueden activar a C1q para iniciar la vía clásica del sistema del complemento, y, tras provocar la lisis de la célula tumoral, estos antígenos serán procesados y presentados por las células dendríticas para activar linfocitos T citotóxicos. Receptores inhibidores de su superficie (como CTLA-4) podrán ser bloqueados mediante estos anticuerpos para potenciar su citotoxicidad.

- Imagen 6: Pueden conjugarse estos anticuerpos a agentes quimioterapéuticos que se dirigirán específicamente a las células cancerosas. Sin embargo, estas estrategias inmunoterapéuticas presentan numerosos desafíos.

- Imagen 7: Resumen de estrategias contra el cáncer usando anticuerpos monoclonales y fármacos empleados en la clínica.

- Imagen 8: Otras aplicaciones de los anticuerpos monoclonales: enfermedades autoinmunitarias, alergias y enfermedades infecciosas.
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